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Julio Castilla: “No me considero un artista, sino un trabajador del arte”

Soraya Fernández · Fotos: Fran Montes

Entrevista: Julio Castilla, Artista de La Línea 

Pintor, barítono, monitor de esgrima… Julio Castilla es una caja de sorpresas, un espíritu inquieto que huye de protagonismos y que pone un gran interés por todo lo que hace.

Julio Castilla Arocha es uno de esos artistas a los que le gusta pasar desapercibido, uno de esos talentos que sorprende y que pone pasión a todo lo que hace.

Este linense compagina su trabajo con sus dos grandes pasiones: las artes plásticas y la música. A tenor de sus creaciones y su trabajo artístico, parece que ha conseguido un envidiable equilibrio.

Es consciente de ello: “Hay que saber dividir la vida entre lo que realmente te apasiona y lo que es necesario para sobrevivir. Mi gran pasión es el arte. Compenso mi trabajo con la actividad artística, que es mi veneno desde que era pequeño”.

Julio Castilla La Linea Artist

Comenzó a pintar desde niño. En su evolución ha habido mucho de investigación propia pero también de su afán por aprender de otros:

“Me he movido mucho de chiquillo con artesanos en sus talleres de carpintería, ebanistería, talla… También estuve en la Escuela de Oficios de León haciendo forja y fragua. He querido conocer antes la técnica y la materia para luego dar rienda suelta a la creatividad”.

Su obra es muy colorista y llamativa. No deja a nadie indiferente. “Combino muchas técnicas y materias, y salen volúmenes y composiciones muy difíciles de definir y muy particulares. En cuanto al color, me considero una persona optimista y vitalista”, señala.

La Linea Art

Otra de sus facetas o de sus venenos, como él lo llama, es la música. De hecho, es barítono lírico. Su entorno familiar ha tenido mucho que ver: “En mi casa siempre ha habido música e instrumentos musicales, siempre existió una gran sensibilidad musical. La música es otro veneno en mi vida”.

Ha estudiado piano, saxofón y guitarra, aunque insiste en que no le gusta hablar de esto porque no quiere resultar “pedante”. Sólo tiene piropos para el que fue su maestro de música en Gibraltar, Hector Cortés.

“Hicimos una gran ligazón y me enseñó lo que no está escrito. Era un gran músico, no te puedes hacer una idea. Tenía una gran capacidad. Lamentablemente falleció hace algo más de dos años”, se lamenta.

Su pasión por la música le llevó a participar en el Coro del Teatro de Villamarta de Jerez, que le puso sobre el escenario y donde, como él dice, fue cogiendo oficio.

Julio Castilla

Tras un parón en el canto, pero no con la música, retomó esta pasión con la asociación musical La Bohemia, de Algeciras, que asegura está haciendo “una labor maravillosa. Su director, Rafael Álvarez, es mi actual maestro. Me invitó a que me metiera en su proyecto y con paciencia y dedicación me puso otra vez en órbita. El año pasado actué en la zarzuela ‘La Dogaresa’, del maestro Rafael Millán Picazo, y en la ópera ‘El elixir de amor’, de Donizetti”, relata.

Y, otra sorpresa, es monitor de esgrima: “Es un deporte que siempre quise practicar y que sigo practicando”. Su espíritu inquieto y sus ganas de aprender hacen que continúe estudiando. En la actualidad cursa Historia del Arte en la UNED y estudia todo lo que despierta en él interés en materia de artes plásticas y música.

Confiesa que un aplauso es igual de gratificante que alguien que queda encandilado con alguno de sus cuadros. “Lo que me llena es que la gente disfrute con el trabajo humilde que yo pueda hacer y mi compromiso es hacerlo lo mejor posible”, concluye.

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Entrevista: Julio Castilla, Artista de La Línea 

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