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La Asociación ‘La Comarca del Swing’ Algeciras

Rosario Pérez . Photos: Fran Montes

“La gente descubre que es casi imposible bailar swing sin una sonrisa en la cara”

La asociación ‘La Comarca del Swing’, con clases gratuitas para socios y bailes “clandestinos” en la calle, cumple tres años contagiando su pasión por una música alegre y “terapéutica”.

En septiembre eran poco más de cuarenta… En enero de 2019, más de cien. El número de miembros de ‘La Comarca del Swing’ no para de crecer, y hasta abril no se podrán admitir nuevas inscripciones para las clases que se imparten, de forma gratuita, en el centro cívico de la barriada algecireña de San Bernabé, los martes y jueves por la tarde.

Nos lo cuenta Toni Barea, uno de los profesores y alma máter, junto con su mujer, Belén Barroso, de esta entidad sin ánimo de lucro, que en junio cumplirá tres años de andadura con el único objetivo de compartir la pasión por el swing: una música que nació en tiempos de crisis y que hoy, casi un siglo después, se está convirtiendo para muchos en un feliz descubrimiento.

“La gente, cuando se acerca a probar, se sorprende, porque hay otros bailes de salón que son como mucho más serios… Pero ésta es una música alegre, que contagia felicidad, y que es casi imposible bailar sin una sonrisa en la cara”, comenta Barea, antes de aclarar que lo que se llama “swing” es la música, no el baile que la acompaña y que adopta, además, tres estilos diferentes: Lindy Hop, Jazz Steps y Jive.

“El swing, que nació en los años 20 en Estados Unidos, era una derivación del jazz que se hizo popular durante los años 30 y parte de los 40, enfocada, fundamentalmente, a que la gente bailara… Luego, a partir de finales de los años 40, el jazz se volvió más serio, y el swing evolucionó hasta dar lugar al rock and roll”.

Para probar no es necesario ningún conocimiento previo, ni tampoco una forma física determinada; de ahí que entre los socios de ‘La Comarca del Swing’ haya bailarines de todo tipo: tanto expertos en otros bailes de salón como gente que no había bailado nunca antes; desde mayores de 70 años a jóvenes de 17…

El único requisito son las ganas de pasarlo bien. “Esto es muy agradecido, porque con cuatro pasos básicos que aprendas ya puedes empezar a disfrutar del baile… Luego, conforme vamos subiendo de nivel, se va complicando, pero la esencia es ésa, y aquí no se trata de competir, sino de disfrutar. Casi todo el que prueba, repite”.

Al margen de las clases, los socios de ‘La Comarca del Swing’ también suelen quedar un par de viernes al mes en el Café Central, en San García, para compartir un rato de baile social, abierto a todo aquel que quiera animarse, y de vez en cuando organizan también los llamados “clandestinos”: quedan en alguna zona de la ciudad para bailar en la calle e invitar al público a acercarse y a conocer su actividad.

Desde el año pasado, además, han llevado su pasión a la Universidad; experiencia que, ante los buenos resultados obtenidos, repetirán este año: un taller en abril, para estudiantes de la Universidad de Cádiz (UCA) en Algeciras, y otro, en mayo, especialmente dirigido a los alumnos del Aula de Mayores.

Su otro gran proyecto para 2019 es la organización de un Encuentro de Swing en la comarca, que se llevará a cabo a finales del próximo mes de junio y que, previsiblemente, superará en inscripciones a las 180 del año pasado.

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Aunque sólo son 5 euros al mes, las cuotas de los socios son las que permiten poner en marcha estas actividades y poder disfrutar, en esas ocasiones especiales, de música en directo. ¿Lo mejor?

“Cuando alguien te dice que el swing le ha cambiado la vida. Y no es una frase hecha: yo me he encontrado con gente a la que le ha servido para enfrentarse a una separación, o para sobrellevar un duelo; matrimonios que llevaban años sin salir y que de pronto se encuentran con una pandilla de amigos; gente que no se podía ni mover, porque le dolía todo, y que empieza a sentirse mejor…»

«El swing no sólo implica ejercicio físico, sino también mental, porque hay que coordinar movimientos, aprenderse los pasos… y luego está el componente social, porque tienes que ir cambiando de pareja de baile y eso te obliga a relacionarte con otras personas… Es algo terapéutico”.

Más info en: Facebook y en lacomarcadelswing@gmail.com

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