La Casa de la Memoria La Sauceda, un lugar dedicado a la investigación y divulgación sobre la Guerra Civil y sus consecuencias
Dicen que los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla. Para eso, para que la historia no se repita, ni se olvide, existen lugares como la Casa de la Memoria La Sauceda, ubicada en pleno casco histórico de Jimena de la Frontera, y para muchos, una pequeña ‘joya’ aún desconocida, dentro y fuera de la comarca.

La Casa de la Memoria de Jimena, tal y como reza en su página web, es “un espacio público para la investigación, la divulgación y la reflexión sobre la memoria histórica”. Dispone de varias salas de exposiciones, un archivo documental, una biblioteca con más de 1.900 volúmenes y una sala de conferencias y proyecciones. Abierta a la colaboración de investigadores e instituciones de toda Andalucía, contiene documentación y testimonios sobre la Guerra Civil española (1936-1939) y la posterior represión franquista en todo el Campo de Gibraltar, así como en las poblaciones cercanas.
Promovida y gestionada por el Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar y la Asociación de Familiares de Represaliados del Franquismo en La Sauceda y El Marrufo, la Casa de la Memoria de Jimena abrió sus puertas en 2016, tras unos intensos trabajos de rehabilitación. El inmueble (que durante la dictadura había pertenecido a Juan Ferrer, un comerciante ferretero que también fue masón y que había estado nueve años en la cárcel) fue adquirido en estado ruinoso en 2012 por el empresario linense Miguel Rodríguez, propietario del Grupo Festina, hijo de un trabajador que estuvo preso por luchar en defensa de la República, y nieto y bisnieto de fusilados en el cortijo del Marrufo.

Según recuerda Juan Moriche, miembro de la directiva del Foro, “justo dos días antes de abrir la Casa, un matrimonio de Jimena que anteriormente iba a comprarla para hacer un hostal, y que finalmente no la compró, nos entregó una urna de cristal y madera que se habían encontrado emparedada en un muro, y que resultó ser el acta de la junta electoral de la elecciones municipales del 12 de abril de 1931, apenas un par de días antes de la proclamación de la República. Probablemente, el propio Juan Ferrer la habría escondido para que se conservara… así que la Casa, en cierto modo, ya era de la Memoria antes de que nosotros, muchos años después, la abriéramos al público como tal”.

El apoyo de la Diputación Provincial de Cádiz y de la Dirección General de Memoria Democrática de la Junta de Andalucía permitieron adquirir parte del equipamiento de la Casa y financiar el desarrollo de sus primeras actividades, y a ese apoyo se han ido sumando otras instituciones, como el Centro de Estudios Andaluces y los ayuntamientos de Castellar, San Roque y Casares.
Asimismo, el archivo documental de la Casa de la Memoria se ha venido nutriendo en estos años del trabajo impagable de investigadores como los historiadores José Manuel Algarbani y Fernando Sígler, el arqueólogo Jesús Román, y el investigador Luis García Bravo; y la, en principio, modesta biblioteca se ha ido enriqueciendo con donaciones de instituciones y particulares, como las realizadas por el ex Defensor del Pueblo Andaluz, José Chamizo, el periodista y pintor Andrés Vázquez de Sola, el historiador Antonio Morales y los colaboradores del Foro Juan García del Castillo y Francisco Larios.
Además de organizar y acoger exposiciones, conferencias, proyecciones de películas y documentales y presentaciones de libros, la Casa de la Memoria colabora con colegios e institutos en la puesta en marcha de talleres y actividades formativas, y mantiene abierto un servicio de atención a las víctimas de aquella represión y a sus familiares.