La investigación sobre los 251 restos de más de 600 años de antigüedad que se encontraron en 2014 empieza a arrojar luz sobre la poco conocida época post-medieval en Gibraltar.
En 2014, durante unas excavaciones en el antiguo Hospital de San Bernardo, que estaba siendo reconvertido en una escuela de secundaria, se descubrieron 251 esqueletos, predominantemente varones.
La investigación sobre los 251 restos de más de 600 años de antigüedad que se encontraron en 2014 empieza a arrojar luz sobre la poco conocida época post-medieval en Gibraltar.

Reach-Alcance habló con la profesora Geraldine Finlayson del Museo Nacional de Gibraltar, que dirigió el equipo de excavación arqueológica junto a Stewart Finlayson, su hijo y miembro también del Museo, para averiguar qué se ha descubierto hasta ahora.
“En este cementerio predominaban los varones jóvenes, que van desde la adolescencia tardía hasta los 40 años.»
«Esto concuerda con el yacimiento conocido originariamente como ‘El Hospital de Nuestra Señora de los Desamparados’; nombre que se le daba a los hospitales militares y navales que acogían a mercenarios o marineros”.
Este hospital fue fundado originariamente por el filántropo local y rico mercader Juan Mateos, y cuando su propia salud empezó a deteriorarse, pasó a ser dirigido por los Padres de Juan de Dios, más tarde conocidos como la Orden de San Juan de Dios.

A partir de estos huesos, el equipo de investigación encontró pruebas que sugieren que estos cuerpos podrían haber pertenecido a militares y en al menos dos esqueletos se detectó sífilis, enfermedad a la que los marineros eran vulnerables, e incluso heridas de guerra.
“Uno de estos individuos parece haber sobrevivido a una herida de hoja en su cabeza, posiblemente de una espada, este es el tipo de lesión que uno espera encontrar en marineros o soldados.”
Al analizar los huesos, se ha confirmado también que estos individuos llevaban una dieta basada en productos del mar, dijo la profesora Finlayson “aunque esto podría parecer una dieta obvia en el Mediterráneo, era una suposición que ahora hemos podido demostrar de manera científica”.

Esto se descubrió a través de la datación por carbono, en la que se analizaron los isótopos de nitrógeno en los huesos (átomos en degradación cuya masa atómica ha cambiado ligeramente) comparándolos con las referencias científicas existentes para demostrar que llevaban una dieta rica en alimentos de origen marino.
Con la ayuda de varios procesos científicos, el equipo espera identificar la nacionalidad o lugar de origen de estos esqueletos; “el agua que bebes tiene una firma química que tus huesos absorben”, explica la profesora Finlayson “estamos examinando estos huesos para descubrir la procedencia de estas personas, aunque todavía no tenemos los resultados.”
Prácticas funerarias inusuales
Quizás uno de los mayores misterios de este lugar de sepultura es la manera en que fueron enterrados los cuerpos.
“Hemos encontrado clavos, lo que sugiere que algunos de los cuerpos estuvieron en algún momento dentro de ataúdes, de acuerdo con la tradición católica.” Sin embargo, también explicó; “Encontramos individuos en grupos que no habían sido colocados de la forma tradicional, y algunos estaban incluso boca abajo… A falta de una palabra mejor, parecía como si los hubieran ‘tirado’ ahí”.
¿Qué nos dice esto?
Geraldine explicó: “Estamos investigando este punto, pero sugiere que en algún momento podría haber habido algún tipo de epidemia con un gran número de muertes… No sabemos si estaban al tanto de enfermedades contagiosas en aquella época, pero bien podría ser que hubieran intentado tocar los cuerpos lo mínimo posible.”
El equipo de investigación está aún investigando los huesos para ver si alguna enfermedad estuvo involucrada.
Aunque enterrar posesiones junto a los cuerpos no era parte del ritual cristiano, el equipo encontró una cruz, un cristograma con las letras “JHS” (Jesus Hominum Salvator) y cerámicas que datan de los siglos XVI y XVII.
La profesora Finlayson concluyó diciendo: “En realidad no sabemos mucho sobre la época de ocupación española de Gibraltar, fue un corto periodo de nuestra historia y tendemos a centrarnos en los periodos morisco y británico, por lo que es muy interesante encontrar partes de la historia de esta época tan poco conocida.”

Este proyecto de investigación a gran escala es una operación conjunta de las universidades de Cambridge, Toronto y Gibraltar, el Museo Nacional de Gibraltar, bajo la guía del historiador local el doctor Samuel Benady y el arqueólogo Dr. Kevin Lane, voluntarios locales e internacionales, y múltiples historiadores y especialistas en arqueología incluyendo miembros del Museo Histórico de Villamartín en Cádiz.
Mientras terminan este laborioso proceso científico, no podemos dejar de preguntarnos: ¿Quiénes eran estas personas? ¿De dónde proceden? ¿Eran de la zona o extranjeros? Si eran marineros y soldados que murieron en la batalla, ¿cuándo y contra quién luchaban? ¿fallecieron a causa de una enfermedad? No hay nada más inquietante para el espíritu humano que el no saber. La profesora Finlayson y su equipo pronto nos darán las respuestas.