“No hay una comarca de España que supere al Campo de Gibraltar en solidaridad”
A sus 92 años, el que fuera presidente del Banco de Alimentos del Campo de Gibraltar durante más de dos décadas, Hijo Predilecto de Algeciras, sigue dedicando parte de su tiempo a ayudar a los demás.
Hay personas que llevan la bondad cincelada en la mirada, y con las que una simple charla se acaba convirtiendo, para quien sepa escuchar, en toda una lección de vida. Eso es lo que ocurre con Pepe Cabello, que, a sus 92 años, sigue ejerciendo como voluntario del Banco de Alimentos del Campo de Gibraltar, entidad de la que fue presidente durante más de dos décadas, hasta que a comienzos de 2018 el actual presidente, José Serrano, le relevara de dicha responsabilidad.

Este hombre bueno, que además de ejercer durante 49 años como profesor de Matemáticas, también fue cofundador de la Hermandad de Donantes de Sangre de Algeciras, ha recibido por su trayectoria solidaria numerosos premios y reconocimientos, entre ellos los de Hijo Predilecto de Algeciras, Medalla de la Palma y Antena de Oro de la SER… Y ahí sigue, aportando todavía su granito de arena para hacer de la nuestra una sociedad mejor.
“Dedicar la jubilación a hacer algo útil por los demás es salud, para el cuerpo y para la mente, y si la gente supiera lo gratificante que es, cuando uno tiene ya todo el tiempo del mundo, dedicar una parte de ese tiempo a algo así, habría muchos más voluntarios…”, comenta con la convicción, añadiendo que “lo peor que puede hacer una persona, cuando se jubila, estando bien de salud, es meterse en su casa a dejar pasar el tiempo”.
Pepe Cabello se puso al frente del Banco de Alimentos en 1996, tras acudir como invitado al acto de inauguración y ofrecerse a echar una mano en lo que pudiera, dado que ya se había jubilado.

“Aquello lo habían puesto en marcha cuatro voluntarios de Cáritas de la parroquia del Carmen, y empezamos con una humildad tremenda, con una total falta de medios, buscando una nave, dotándola desde cero…”, recuerda, sin olvidar mencionar a otros de los pioneros de aquella aventura, como Esteban Robles, que fue el primer presidente, Miguel Sibón, recientemente fallecido, o el propio José Serrano.
Cabello recuerda también que el del Campo de Gibraltar fue el primer Banco de Alimentos que se fundó fuera de una capital de provincia, siendo también el segundo de Andalucía en antigüedad, sólo por detrás de Sevilla.
“Había mucha demanda de productos por la actividad del Comedor del Carmen, pero pronto empezamos a abarcar a todo la comarca, e incluso a otras poblaciones de la provincia de Cádiz, como Chiclana, Alcalá… hasta que se fundó el Banco de Cádiz y ya nos pudimos centrar más en los 275.000 habitantes del Campo de Gibraltar”.
Pepe Cabello es un gran defensor de la comarca, de la generosidad de su gente y de sus enormes potencialidades, y le duele que fuera de aquí eso no se termine de poner en valor.

“Habrá muchas que la igualen, ojalá, pero os puedo asegurar que no hay otra comarca de España que supere al Campo de Gibraltar en solidaridad, y eso, a pesar de las circunstancias tan especiales que todavía hoy en día tenemos que padecer… Por ponerte un ejemplo, el año pasado, en la Operación Kilo gigante que llevamos a cabo, se recogieron 145 toneladas de alimentos en dos días… Por eso me duele que a veces de aquí sólo se cuente lo negativo, y que no se destaque todo lo bueno que tenemos, que es mucho”.
De sus 22 años al frente del Banco de Alimentos, Cabello asegura no recordar ninguna anécdota negativa, y sí muchas positivas… tantas que no cabrían en este artículo. “En la Operación Kilo, que es la que llevamos a cabo en la entrada de los supermercados, hemos vivido de todo… Recuerdo haber tenido que tranquilizar a alguna señora o algún señor mayor, que pedían perdón por poder aportar muy poco, porque con la pensión no les llegaba, pero que aún así querían colaborar…
Y recuerdo también la cara que se le quedó a un boy-scout que nos ayudaba cuando le dije que se acercara a un señor que estaba con una bolsa al lado de un carro, lleno hasta arriba, y cuál fue la sorpresa del chico, y la mía, cuando el hombre le dijo que no, que no se llevara la bolsa, que la bolsa era suya, que lo que era para nosotros era el carro…”.