Entrevista al escritor Francisco Díaz Valladares: “Escribir para jóvenes es muy gratificante. Es vivir las aventuras que estaban en mi cabeza cuando tenía su edad”
La inmersión en la literatura fue tardía pero muy fructífera. Hizo historia con la primera novela coescrita por internet y, tras varios libros, se adentró en la literatura juvenil, donde ha triunfado.
Linense de adopción, se ha convertido en un referente en la literatura juvenil con más de 20 libros a sus espaldas. No para de cosechar premios, entre ellos el XXV Premio Edebé de Literatura Infantil y Juvenil por Tras la sombra del brujo.

Hizo historia con Pasiones Virtuales, el primer libro coescrito por internet con otra autora. ¿Cómo se gestó aquella maravillosa aventura?
Fue un reto. Contacté con Rosa María González en internet y le propuse escribir una novela juntos. No nos conocíamos de nada. Ni siquiera habíamos hablado por teléfono. “Imposible”. Ésta fue su respuesta. A la mañana siguiente -me pasé toda la noche escribiendo-, le había enviado por email el primer capítulo y el esbozo del segundo. Y es que, a mí, la palabra “imposible” me pone las pilas.
¿Se le pasó entonces por la imaginación que se convertiría en escritor?
Para nada, pero cuando tuve en mis manos las galeradas de la novela, algo se removió en el estómago. Me gustó ver impresa la historia que había creado mi cabeza. Al día siguiente ya estaba gestándose en mi imaginación la segunda.
Tras esa primera incursión llegaron más obras… Claro. La barca del pan, El tañido del laúd, que después se convertiría en La venganza de los museilines…
Y luego, su gran triunfo, la literatura juvenil…

Sí. Ahí empecé a sentirme agusto escribiendo y a ser conocido. Escribir para jóvenes es realmente gratificante. Es vivir las aventuras que estaban en mi cabeza cuando tenía la edad de ellos.
¿Cuántos libros ha escrito ya para este público?
Unos veinte.
¿Cómo ha logrado esa conexión con unos lectores tan exigentes?
Poniéndome en su piel. Bajando hasta ellos y pensando que alguien está escribiendo para mí. Tampoco tengo que hacer mucho esfuerzo porque aún soy un chiquillo que, cada mañana, cuando se sienta ante el ordenador, se ve reflejado en el lector que lee lo que escribo. ¡Odio la palabra madurez! Suena a pasado, a algo que está a punto de caer al suelo para ser enterrado de un pisotón. Me gusta lo verde, lo vivo, lo que está aún por florecer.
¿Qué temas trata para atraparlos?

Lo que creo le gusta a todo el mundo a esa edad: el amor, la aventura, la intriga… Procuro escribir de forma que el final de cada capítulo invite a seguir leyendo el siguiente.
Muchas encuestas y estudios destacan el poco interés de los jóvenes por la lectura en una época en la que prima lo digital. ¿Cree que es así?
No. Lo que sí creo es que se incentiva poco la lectura para jóvenes. Hacen falta programas de lectura que inviten a leer y novelas que lleven al lector a comprobar que un libro es un agradable camino para recorrer y no un muro que saltar.
La Diputación de Sevilla, por poner un ejemplo, tiene desde hace años el programa “El placer de leer”, para llevar la lectura a pueblos de menos de 50.000 habitantes. Varios autores andaluces colaboramos en esta iniciativa y funciona muy bien.
¿Participa en numerosas actividades de fomento a la lectura en institutos de toda España, no es así?

Sí. En septiembre hago la maleta y la deshago en mayo. Badajoz, Cáceres, Mérida, Don Benito, Miajadas, Bilbao, Vitoria, Alicante, Valencia, Murcia, Tomelloso, Cádiz, Jerez, Huelva, Algeciras… por poner ejemplos del curso pasado. No puede imaginarse lo que significa para un autor estar delante de los ojos que han leído tu novela.
¿Qué despierta la curiosidad de estos chicos en estos actos?
Ponerle cara al autor del libro que han leído, comprobar que es alguien de carne y hueso y no un extraterrestre. Cómo se gesta una novela en la cabeza de un escritor, si seguimos alguna rutina, si tenemos manías, cuáles son nuestros autores de referencia…
¿Le han hecho alguna pregunta comprometida o que no haya sabido responder?
Preguntas comprometidas, muchas. Pero siempre respondo. ¿Estás enamorado? ¿Qué edad tienes? Una muy frecuente: ¿Crees en Dios? Cuando respondo a reglón seguido que sí, se sorprenden, como si los escritores tuviésemos forzosamente que ser ateos.
Ha cosechado además importantes premios. ¿Qué han supuesto para usted?

Son un importante incentivo. La confirmación de que lo estás haciendo medio bien y de que valoran tu trabajo. El último que me otorgaron, “Fray Martín Sarmiento”, en lengua gallega, me llenó de satisfacción porque me lo concedieron los alumnos de Galicia, que decidieron que Tras la sombra del brujo merecía el premio. Mejor jurado que ese no hay.
¿En qué anda inmerso ahora?
Estoy a punto de terminar una novela juvenil de corte fantástico y revisando en paralelo una de adultos que acabé el año pasado. Subgénero negro; misterio, policiaca…
¿Libro tradicional o digital?
Siempre el tradicional; como yo. No tengo WhatsApp ni tableta ni libro electrónico. Sillón, luz apropiada, relax y pasar hojas con el dedo.
¿Tiene el corazón dividido entre Huelva y La Línea de la Concepción? ¿Viene mucho por La Línea o te gustaría venir más?
Mi corazón siempre viene conmigo. Nací en Villamanrique y a los dos años me llevaron a Pilas. Luego Sevilla Barcelona, Murcia, Madrid, Estados Unidos, Jordania… La Línea me ha acogido durante treinta años, así que le reservo un lugar especial en esa parte del corazón donde se guardan las cosas importantes.
Entrevista al escritor Francisco Díaz Valladares: “Escribir para jóvenes es muy gratificante. Es vivir las aventuras que estaban en mi cabeza cuando tenía su edad”