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Esos locos bajitos que emocionan

El colegio Pedro Simón Abril de La Línea está nominado a los galardones de ámbito nacional Acción Magistral por el proyecto ‘El cole de las emociones’, una maravillosa iniciativa por la que recibió en junio el Premio a la Convivencia de la Junta de Andalucía.

Colegio Pedro Simón Abril. La Línea. 550 alumnos de Infantil y Primaria y 31 maestros. Se trata de uno de los colegios con mayor número de alumnos del municipio, por lo que, a priori, la convivencia se antoja complicada. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Este centro lleva cinco años desarrollando el proyecto ‘El cole de las emociones’, una iniciativa que le ha valido el Premio a la Convivencia de la Junta de Andalucía y, por ahora, una nominación a los galardones de ámbito nacional Acción Magistral. Y es que adentrarse en este cole es toda una lección.

Colegio de las emociones

José Manuel Márquez es el coordinador de una iniciativa que surgió hace un lustro. “Los niños venían cada vez con más problemas de ira, rabietas… Apenas mostraban tolerancia ante la frustración y tenían muchos miedos. Había que trabajar las emociones e hicimos la Semana Positiva en la Escuela. Fue una maravilla. Tras aquello escuché a una niña en el patio decirle a un niño: ‘A mí no me chilles. Si quieres hablar conmigo, respira como nos han enseñado y habla despacito. Si no, no me hables’. Ahí fue cuando me dí cuenta de que había funcionado y que merecía la pena”.

Colegio de las emociones

El objetivo es mejorar la calidad de vida de los escolares gestionado sus emociones. “Lo que pretendemos es hacer un mundo más feliz, más empático y menos individualista. Vivimos en una sociedad cada vez con más tecnología y más estresante. Lo más importante es que el niño en la escuela sea feliz. Un niño feliz aprende mucho mejor”, explica Márquez.

Colegio de las emociones

Yoga, ejercicios y técnicas de respiración, sesiones grupales para resolver conflictos y actividades programadas conforman el día a día de un centro ejemplar con niños sorprendentes en el que la jornada comienza en cada aula con ejercicios de respiración para favorecer la concentración.

Cada temática incorpora actividades y cada trimestre se trabaja una emoción. En este curso son el perdón, la gratitud y la aceptación.

La implicación de las familias, que ha ido creciendo, es además fundamental para que el trabajo resulte más efectivo.

Colegio de las emociones

La transformación ha sido evidente: “Hay más compañerismo y los conflictos han bajado bastante. La mejora en conducta ha sido muy importante”, indica el coordinador.

Liberto, agente emocional

Colegio de las emociones

Liberto es agente emocional, una especie de vigilante de las emociones. A sus 11 años habla con una madurez sorprendente de su responsabilidad, que afronta con determinación y las ideas muy claras:

“Si hay algún alumno nuevo tengo que ayudarlo en el recreo para que se integre, si hay una pelea hay que decírselo al maestro, no nos podemos meter; y si hay algún niño solo, jugar con él o buscarle amigos. A veces es difícil, pero es lo que hay que hacer y lo hago porque, a ver, sí hay conflictos en el cole, como niños que somos los tenemos, pero no son importantes”.

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