“Sorprendentemente atrevida y repleta de atributos profesionales”. Brian Catling, de la Real Academia de las artes de Londres, describe así la presente edición de una exposición de la que ha sido juez. Afirma estar impresionado con el nivel artístico de una muestra que ha alcanzado los 45 años y a la que la que fueron presentadas 123 obras. Poeta, escultor y artista escénico, Brian se dedica en la actualidad a escribir una saga de libros de ciencia ficción.
76 artistas de Gibraltar y España contribuyeron con amplio abanico de pinturas y esculturas.
El premio principal Gustavo Bacarisas, dotado con 4.000 libras (aproximadamente 4.500 euros) recayó en ‘The Dog With the Broken Back” (‘El perro de la espalda rota’), de Judith Shaylor. Una obra que Catlin define como contradictoria: una imagen perturbadora cuya ejecución pictórica transmite calma y control. “Hay varias capas narrativas en el cuadro; se trata de una imagen intranquilizadora en la que no sabemos si el perro va a morir. Pero no es una obra sentimentaloide”. Catlin se pregunta si acaso el cuadro captura un instante a caballo entre la vida y la muerte. Y añade que constituye una pintura fuerte y poderosa. Una imagen metafórica que combina conceptos abstractos y figurativos. Sencillo y efectivo.

El cuadro ganador del premio Jacobo Azagury, ‘A Voyage into The Unknown’ (‘Un viaje hacia lo desconocido’), retrata el peñón de Gibraltar pero representa a la vez una travesía marítima. Brian Catlin señala que esta obra de Gabriela Fernández López se centra en un instante de calma en medio de una gran tormenta, con un barco, quizás de refugiados, atravesando la escena. Estima que la pintura capta la esencia de los momentos en los que, estando en el mar, la tierra puede convertirse en una ilusión. Destaca por otro lado el esmero y la técnica de la artista, significando que usa ambas de manera eficaz para recrear la agitación y el movimiento. Una pieza potente manejada con delicadeza.

El tercer premio, Leni Mifsud, fue concedido a Derek Duarte por su escultura ‘Naturaleza muerta’. Se trata de una vieja silla de madera con ramas que reposa sobre una base y que el juez de la muestra define como pieza sencilla, pero de enorme presencia. Un objeto práctico que tiene su historia pero ha perdido su utilidad, estando también muertas las ramas que brotan de su base. “Algo elegante y bello”.

El premio Rudesindo Mannia a la mejor pieza con temática gibraltareña fue adjudicado a un autorretrato. El impactante cuadro de Benjamín Hassan atrajo la atención Catlin, que lo describe como “magníficamente pintado”.

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