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Empresas gibraltareñas de servicios financieros miran hacia La Línea en busca de soluciones para un Brexit duro

Peter Schirmer

Aunque aún no conocemos la forma que va a tomar, el fantasma del Brexit crea un clima sombrío para la industria gibraltareña de servicios financieros a principios de este 2019.

Los dos desenlaces más probables del divorcio británico de la UE que han surgido durante las fiestas navideñas son un Brexit duro sin acuerdo, o la celebración de otro referéndum lo cual trae aún más incertidumbre.

Y aunque ninguno de estos dos desenlaces es propicio para Gibraltar- cuyo papel como escalón financiero para países no-miembros de la UE ha sido vital para el crecimiento económico en los últimos años-cualquiera de estos dos resultados promete beneficios a La Línea tanto en materia de empleo como en dinero.

Pues el Brexit supone el fin del fácil acceso a la UE de los servicios financieros de Gibraltar, y existe un argumento convincente para que estos se redomicilien-o establezcan filiales-en uno de los 27 estados miembros.

Hay al menos tres grandes operadores que están en proceso de establecer y regular filiales españolas que tendrán su sede en La Línea, y otras posiblemente seguirán sus pasos. Sin embargo, sólo aquellas empresas que redomicilien de verdad son las que tendrán un impacto importante en la economía linense.

‘Una empresa que se redomicilia mantiene la misma entidad legal y continúa su existencia corporativa’, explica un experto legal. ‘La redomiciliación significa que la empresa deja una jurisdicción, establece un nuevo domicilio y continua su actividad comercial como antes. No necesita la liquidación ni el traslado de cartera de valores o la creación de una sociedad nueva’.

Esta opción en particular ya se ha debatido durante los últimos dos años. El foco inicial fue Malta y Luxemburgo como posibles destinos en un escenario donde las empresas de Gibraltar cambiarían la sede de sus empresas a una de estas jurisdicciones mientras mantienen una filial en el Peñón.

La complejidad de tal traslado a Luxemburgo pronto hizo descartar esta opción y los recientes escándalos relacionados con el sector de servicios financieros de Malta han servido para descartar a esa isla.

Para algunos el foco se ha centrado en La Línea. En este caso, como con la ‘opción filial’, se han llevado a cabo conversaciones con las autoridades regulatorias en Madrid que, según me cuentan, han tenido una recepción prometedora y positiva.

Dos actores importantes y varios más pequeños están estudiando con seriedad la posibilidad de redomiciliar a La Línea y se espera que se tome una decisión final esta próxima semana, o sea a principios de enero.

Las ventajas de La Línea son obvias. La proximidad, el flujo en ambas direcciones de gente que trabaja y que compra y el hecho de que un número importante de expatriados con empleo en Gibraltar tienen su domicilio al otro lado de la frontera. Aunque existen diferencias culturales, también hay experiencias y actitudes compartidas.

Algunos de los partidarios de la opción La Línea sostienen que la ciudad necesitaría un régimen fiscal especial, similar al de Ceuta y Melilla, y señalan como posible modelo a la zona de incentivos tributarios del Centro de Servicios Financieros Internacional de Dublín, que se creó con la aprobación de la UE en 1987. Sin embargo, ésta es una complicación que pocos apoyan.

Un escollo más probable sería la cuestión de ‘rapidez al mercado’ donde tradicionalmente las jurisdicciones más pequeñas (como Gibraltar) son más fáciles de usar para empresas pequeñas que sus homólogas más grandes. La buena voluntad regulatoria va a ser el factor decisivo.

Mucho dependerá de lo que pase en la frontera en caso de un Brexit duro a finales de marzo de este año. Esto no depende ni de Gibraltar ni de La Linea… sino de los políticos en Madrid… cuyas actitudes (al igual que la de los políticos de cualquier parte) pueden ser tan impredecibles como las opciones que tiene Gran Bretaña para el Brexit.

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