Corría el año 1996. Yo entonces dirigía el terminal marítimo de carbones de Gibraltar Intercar, de la Compañía Sevillana de Electricidad, en Los Barrios y acudimos a Madrid para participar, con expositor propio, en la feria internacional del carbón CoalTrans.
Justo enfrente de nuestro expositor se había instalado otro con las siglas ARA, que son las iniciales de los puertos de Ámsterdam, Róterdam y Amberes. Me llamó poderosamente la atención el hecho de que estos tres puertos, fuertes competidores entre sí en el sector de los graneles sólidos, compartiesen un mismo expositor.
Al trasladarles mi extrañeza me contestaron que, aunque era cierto que los tres competían entre sí, cuando salían al exterior a captar clientes preferían hacerlo unidos, bajo la marca ARA, porque habían comprobado que eso les proporcionaba más beneficios a cada uno de ellos que si lo hacían por separado.
No es el anterior el único ejemplo de colaboración entre puertos vecinos de distintos países.

En el canal de la Mancha, en el puerto inglés de Dover, existe una oficina permanente de la aduana francesa y, recíprocamente, en el puerto francés de Calais, otra de la aduana inglesa y de esta forma hacen más fluido el paso de pasajeros de un país a otro; Estados Unidos mantiene desplazados, entre otros, en el puerto de Algeciras a funcionarios de su aduana para controlar en origen los contenedores con destino a aquel país; los puertos de Copenhague, en Dinamarca y Malmö, en Suecia, tienen una misma Autoridad Portuaria.
¿Tiene algún sentido que en solo 16 millas náuticas de distancia y apenas 2 horas de viaje los pasajeros que cruzan el Estrecho de Gibraltar, de Algeciras a Tánger o viceversa, tengan que pasar dos controles o que los camiones que hacen ese mismo trayecto sean parados dos veces, abiertos dos veces e inspeccionadas sus mercancías dos veces?
¿No sería más fácil para todos que se practicase un solo control conjunto de las autoridades aduaneras de ambos países solo en el puerto de origen?
Tengo el firme convencimiento de que, en el Estrecho de Gibraltar, el puerto de Algeciras no tendría tantos contenedores como tiene en la actualidad si no existiese el puerto de Tánger Med y que el puerto de Tánger Med no tendría tantos contenedores como tiene en la actualidad si no existiese el puerto de Algeciras. Lo mismo sería predicable del bunkering entre los puertos de Algeciras y Gibraltar.

Lo que verdaderamente otorga valor a los puertos de Ceuta, Tánger-ciudad, Tánger Med, Gibraltar, Tarifa y Algeciras es su envidiable posición geoestratégica en el Estrecho de Gibraltar y es precisamente el gran potencial portuario que representa el conjunto de todos estos puertos en el Estrecho el que hace grande e importante a cada uno de ellos.
Inspirado en estos convencimientos y en estos principios, el 10 de octubre de 2006 convocamos en Algeciras a los representantes de todos estos puertos y sus respectivas Cámaras de Comercio y analizamos, en una jornada histórica, asuntos marítimos y portuarios en los ámbitos de seguridad, medio ambiente, comercial y otros, de interés común a los respectivos puertos y a sus comunidades portuarias.
Terminadas las jornadas, cedimos el testigo a los puertos de la otra orilla para que continuase esta importante iniciativa pero, por desgracia, este grupo de puertos no nos hemos vuelto a reunir conjuntamente desde entonces.
Los mares, sin límites y sin fronteras, han sido siempre vehículos de expansión de las grandes civilizaciones.
Pero ocurre, a veces, que las aguas se convierten en fronteras y las orillas se tiñen de color distinto, como cantaba una hermosa melodía de Iva Zanicchi. No deberíamos permitir que los problemas de soberanía o los injustificados recelos de una mal entendida competencia entre nuestros puertos malograsen el enorme potencial que encierra la marca Estrecho.